Ikú, abochornada de su hijo — que era puro hueso —, le robó a Odudúwa su sábana negra para taparlo; Odudúwa le dio el poder de Egun y Osain le dio la carne, el pelo y los ojos en el joro joro, y con las 9 palomas negras recibió el iwín ni odara, el espíritu de la vida — y el hijo de Ikú salió caminando por el mundo.
En este camino, la muerte no es más que hueso, que significa Ikú. Esta vivía en la tierra de Abanikú y tuvo un hijo. Pero como el hijo era igual que Ikú, esta estaba abochornada y lo tenía escondido. Le daba de tomar, para que los huesos se unieran y empezara a tragar y sudar, ewé platanillo de Cuba, malva blanca, mazorquilla, mastuerzo y pelusa de maíz, y con esto también lo tapaba.
Ikú, ya desesperada, un día salió a camino y dijo: «Voy a la tierra donde está Odudúwa». En dicha tierra también vivían Osain y Egun; se llamaba Ñañarikú. Mientras iba por el camino, llevaba un gallo negro y 2 codornices, e iba cantando y llorando: ÑAÑARIKU IKU LOÑARE ODUDUWA AGUA LOYARE OMO ABANIBIKUN OMO IKU ÑAÑARIKU LORO OMO LOYARE.
Cuando llegó a la tierra de Odudúwa dando vueltas, y este no la veía, se puso brava y le cogió a Odudúwa la tela negra con que se tapaba, se fue para su tierra y tapó a su hijo.
Cuando Odudúwa llegó junto con Osain, Egun le dijo que Ikú le había robado su tela negra. Pero a Ikú se le habían olvidado el gallo y las codornices. Osain se puso muy bravo. Odudúwa, que vio las codornices y el gallo, dijo: «Mira, se le olvidó esto y nosotros tenemos hambre: vamos a comérnoslo». Y les dio de comer gallo y codorniz a Osain y Egun, junto con Odudúwa.
Odudúwa llamó a Egun junto con Osain y salieron a camino. Cuando estaban cerca de la tierra de Abanibikú, empezaron a cantar: EGUN NIYORE NIYORE GUAN GUA EGUN IKU MAGUAO LODE NI OLONA UMBO AGUA LLORE IKU.
Egun salió corriendo y se volvió Afefé (el viento). Odudúwa tocaba el cencerro y Osain tenía la codorniz en la mano. Cuando Egun llegó donde estaba Ikú, esta se asustó, porque veía lo que era, y empezó a llorar. Odudúwa y Osain recibieron a Ikú, que venía huyéndole a Afefé, que era Egun que la tenía envuelta.
Ikú, llorando, le dijo a Odudúwa todo lo que pasaba. Odudúwa le dijo: «Lo que me cogiste es la sábana con la que me tapo». Ella le dijo que era para tapar a su hijo, para que nadie lo viera. Odudúwa le dijo: «Bueno, yo te voy a dar el poder de Egun y Osain le dará a tu hijo el poder de la carne (erán), para cuando tu hijo se vuelva Egun».
Ikú se puso muy contenta, pero Odudúwa le dijo: «Esa sábana que tú me robaste nada más servirá para pintar los signos de Egun cuando cualquiera muera y le den de comer para que tenga poder».
Odudúwa salió junto con Ikú y Osain, y empezaron a tocar agogó y a cantar: AFEFE LOKUN EGUN KUILODO AFEFE LEKUN EGUN OMO YARE EGUN KUILODO.
Llegaron a la tierra de Ikú. Osain abrió un hueco y llevaban una jicotea. Odudúwa pintó el Odù Irete Trupon, y los Egun metieron al hijo de Ikú y lo taparon con la sábana. Osain se puso a cantar, junto con Odudúwa: ERAN NILE IKU ERAN GBOGBO ERAN NILE IKU EGUN OBANI LOKUN GBOGBO ERAN EGUN IKU.
Todo esto lo hicieron durante 7 días. Odudúwa le dijo a Ikú que ya su hijo tenía carne, unida al hueso. Osain le dijo: «También tiene pelo, ojos y su naturaleza, y hay que darle de comer para que pueda caminar».
Ikú preguntó qué tenía que buscar y Odudúwa le contestó: «Pregúntaselo a Osain». Este le dijo que buscara 9 palomas negras, para dárselas a Egun junto con él, para darle el IWIN NI ODARA, el espíritu de la vida (el yo encarnado); y que para él trajera un pollón grifo, codorniz y jicotea.
Ikú se puso muy contenta y salió a buscar lo pedido. Mientras estaba por el camino, Odudúwa y Osain escarbaron la tierra de arriba y vieron que ya el hijo de Ikú tenía carne, ojos y pelo, y lo taparon con la tela negra, escribiendo Irete Trupon. Llamaron a Egun antes de que Ikú llegara, para que Egun se metiera dentro del hijo de Ikú.
Cuando llegó Ikú, vio aquello que se movía y se asustó, poniéndose a llorar. Odudúwa le dijo que se estuviera tranquila. Osain empezó a comer lo que Ikú le trajo. Odudúwa le dijo a Osain que tenía que meterse en un hueco para hacer la ceremonia. Osain cogió la paloma junto con Odudúwa y empezaron la ceremonia y a cantar: EGUN DIDE EGUN ONI GUALODE LONA YEYE IKU LORUN AGUA IKU BAGUA LODE LONA EGUN IKU LORUN NARE ONI LOKUN.
Enseguida salió caminando el hijo de Ikú por el mundo.
Nota: aquí nació que, desde que la humanidad nace, es un espíritu y, cuando Ikú lo necesita, se lo lleva. El que tiene este signo, de vez en cuando tiene que darle de comer a Orún 3 palomas, junto con Egun. La muerte, cuando vio a su hijo así, con el primero que convivió fue con Orún, y le dio 3 palomas negras.