1De cómo Orunmila se salvó de las fieras
Orunmila llegó a una tierra donde los hombres tenían muchas mujeres, y al saberse su llegada, soltaron los muchos perros y cochinos jíbaros de aquel pueblo para que lo despedazaran. Viéndose en apuros, Orunmila se subió a la mata de baiyekú (la yagruma) y se tapó con sus hojas. En lo alto se le apareció alakaso, la tiñosa, y le preguntó qué le pasaba; Orunmila le explicó, y alakaso fue a darle cuenta a Olofin y a Eshu — que vino enseguida con Odde, cargado de poder, aplastando a un lado y a otro hasta que aquellas fieras huyeron. Entonces Orunmila bajó y se salvó. Por eso el iyé de este Odù se hace para bueno y para malo: se raspa el tronco y la raíz de la yagruma, se le echa pimienta de guinea y se pone delante de Elegba.
Orunmila llegó a una tierra en la que los hombres tenían muchas mujeres; pero al saber aquellos hombres que había llegado Orunmila, y como había en aquel pueblo muchos perros y cochinos jíbaros, los soltaron para que despedazaran a Orunmila. Este, viéndose en apuros, se subió a la mata de baiyekú (la yagruma) y se tapó con las hojas. Entonces, en la parte de arriba se apareció alakaso (la tiñosa) y le preguntó a Orunmila qué le pasaba.
Orunmila le explicó, y entonces alakaso fue y le dio cuenta a Olofin y a Eshu; y este vino enseguida con Odde, lleno de poder, y fue aplastando a uno y otro lado, hasta que aquellas fieras se fueron huyendo. Entonces Orunmila se bajó y se salvó.
Nota: el iyé de este Odù de Ifá se hace para bueno y para malo. Se raspa el tronco y la raíz del baiyekú, se le echa pimienta de guinea y se pone delante de Elegba. Si es mujer, marca fuego uterino y desenfreno. Ifá osogbo, addó ashure: es un güiro cimarrón que tiene Elegbara y que lleva tierra de la loma, iyé del tronco y de las raíces de baiyekú, siete granos de eyenibó y siete de las corrientes.
2El fuego uterino
De los amores de Asesu y de Ogún Ayifo nació una mujer muy hermosa y de fuerza extraordinaria, que solo vestía un collar de glorias rojas, azules y blancas. Ardía con un fuego insaciable — por eso la llamaron la dueña del fuego encendido — y su desenfreno no respetó parentesco ni jerarquía: uno a uno, los orishas varones fueron abandonando sus deberes, rendidos ante aquella pasión avasalladora, y el mundo iba de mal en peor. Obatalá, al darse cuenta, fue a verse con Orunmila — que se llamaba Ika Trupon — para arreglar la situación. Orunmila fue a la orilla del mar donde ella vivía; cuando ella lo convidó, le respondió: «yo soy orisha Elerikpini, y primero tenemos que hacer ceremonias». Le hizo osode, le vio este Ifá y le hizo la rogación: sembró ñame seco en tres tinajas, le untó por el cuerpo el osun y el añil, le echó encima la arena de mar, le rogó la cabeza con un pargo grande sin cortarle la cabeza, sembró en las tinajas el vello que le cortó, las amarró con la cadena y las llevó a la orilla del mar. Desde ese día, aquella mujer que por su fuego uterino por poco acaba con el mundo perdió su ímpetu y vivió de forma natural y pausada, gracias a Orunmila — y dejó de llamarse por aquel nombre. El secreto de este itan es la rogación con el pargo y la siembra del vello en las tinajas.
De los amores de Asesu y de Ogún Ayifo nació una mujer muy hermosa, que llamaba la atención por su belleza y su fuerza extraordinaria, y que solo vestía un collar de glorias rojas, azules y blancas. Ardía con un fuego insaciable, y por eso recibió el nombre de la dueña del fuego encendido (Iya Olo Oruba Ina).
Aquella mujer era todo sensación, y su desenfreno no respetó parentesco ni jerarquía: uno tras otro, los orishas varones fueron cayendo ante aquella pasión avasalladora y abandonando sus deberes, y el mundo iba de mal en peor.
Obatalá, al darse cuenta de esto, fue a verse con Orunmila — que se llamaba Ika Trupon — para arreglar esa situación, y este le dijo que iba a resolver el problema.
Orunmila se fue a la orilla del mar, donde vivía aquella mujer. Al encontrarse con ella, esta lo convidó; pero Orunmila le contestó: «Yo soy orisha Elerikpini, y primero tenemos que hacer ceremonias».
Orunmila le hizo osode a la mujer, le vio este Ifá y le hizo rogación con tres tinajas, donde sembró el ñame seco. A ella le untó por el cuerpo el osun, el añil y la arena de mar; y después le rogó la cabeza con un pargo grande, sin cortarle la cabeza al pescado. Después le cortó vello del cuerpo y lo sembró en las tres tinajas, las que amarró con la cadena y las llevó a la orilla del mar, cantando: «Iya olo ona oruba ina unlo adde odo mapon».
Desde ese día, aquella mujer que a causa de su fuego uterino por poco acaba con el mundo, perdió su ímpetu y vivió de una forma natural y pausada, gracias a Orunmila; y dejó de llamarse por aquel nombre.
Nota: el secreto es la rogación con el pargo y la siembra del vello en las tinajas. Este es el secreto de este itan del Odù Ika Trupon.