Odù 172 de 256 · Familia de Ika

Ika Junko

Ika (mayor) · Ojuani (menor)

También llamado Ika Juani. Aquí nacen las uñas de manos y pies, el tótem y las imágenes religiosas. Habla de una guerra que debe terminar para que reine la cordialidad — los hijos de Yemayá y de Iyalorde peleaban a espaldas de sus madres — y de la maldad oculta tras el falso cariño: es Ifá de engaños. No compare lo suyo con lo ajeno, y aunque sea grande no abuse del débil, pues uno de ellos lo puede matar.

El rezo que abre el signo · Yoruba

Iká Juani Iká Wa Wa Adifafun Iká Odi Ofunejo Owunko, Akukó Eyelé Lebo Iká Wani Lodafun Orunmila. Lodafun Yalorde Ati Omó. Anru Marora Obbi Meyi Kaferefun Olokun Ati Eshú.

Los santos que hablan aquí

Yemayá · Oshún (Iyalorde) · Obatalá · Ogún · Odde (Oshosi) · Olokun · Eshu · Egun (las ánimas)

Este es un Ifá de…

Lo que nació en este signo · Ìbí

Las señales del signo

El Odù le habla de…

Suerte y sombra · Iré y Osogbo

4 ires y osogbos de este Odù, bajo candado.La lectura de suerte y sombra del signo, con su detalle.Desbloquear →

Lo que el Odù aconseja

6 recomendaciones de este Odù, bajo candado.Las obras y atenciones que marca el signo.Desbloquear →

Lo que el Odù advierte

4 advertencias de este Odù, bajo candado.Los avisos de peligro que da este Ifá.Desbloquear →

Lo que se prohíbe · Eewò

5 eewó (prohibiciones) de este Odù, bajo candado.Lo que el hijo de este signo no puede comer, hacer ni usar.Desbloquear →

Ebbós · Los sacrificios que abren camino

Vencer enemigosLos ebbós del Odù🔒 Babalawo
Alejar la muerteEbbó de intori Ikú🔒 Babalawo
Vencer enemigosEl ebbó del elefante🔒 Babalawo
3 ebbós de este Odù, bajo candado.Cada receta completa: ingredientes, preparación y destino.Desbloquear →

Obras · Los trabajos del signo

EspiritualLos dos cocos pintados🔒 Babalawo
Vencer enemigosEl animalito guardiero del hijo🔒 Babalawo
2 obras de este Odù, bajo candado.Cada receta completa: ingredientes, preparación y destino.Desbloquear →

Patakíes · Los caminos del Odù

1La disputa entre los omó de Yemayá y de Oshún

Los hijos de Yemayá y los de Oshún entraron en disputa sin que sus respectivas madres lo supieran. Los de Yemayá decían que eran superiores a los de Oshún, y los de Oshún se consideraban superiores a los de Yemayá — por lo que todos ellos siempre estaban en guerra. Cuide mejor a sus hijos: cuando van para la calle, discuten con otros muchachos y siempre andan fajados entre sí.

Los omó de Yemayá y los de Oshún entraron en disputa sin que sus respectivas madres lo supieran.

Los omó de Yemayá decían que ellos eran superiores a los omó de Oshún, y los de Oshún se consideraban superiores a los de Yemayá, por lo que todos ellos siempre estaban en guerra.

Nota: cuide mejor a sus hijos, que cuando ellos van para la calle discuten con otros muchachos y siempre andan fajados entre sí.

2Los tres omó de Obatalá

Obatalá tenía tres hijos — Talabí, Salakó y Taladdé — a los que alimentaba con la leche de la chiva que cuidaba en su casa. En ese pueblo, tres ladrones mantenían a los pobladores en perenne sobresalto. Obatalá fue donde Orunmila: le salió este Ifá y le advirtió que cuidara mejor sus cosas, no fueran a hacerle un robo que lo perjudicara grandemente. A pesar de las precauciones, una noche le robaron la chiva. Comprendiendo que sus tres hijos habían quedado sin leche, Obatalá maldijo a los ladrones: que uno perdiera una pierna, otro quedara mudo para siempre y el tercero manco. La maldición se materializó tal como lo deseaba y consideraba justo — y así la gente de aquella tierra se libró de los ladrones. Cuidado con una cosa mal hecha que perjudique a un hijo de Obatalá y él lo maldiga.

Obatalá tenía tres hijos llamados Talabí, Salakó y Taladdé, a los que alimentaba con la leche que daba la chiva que cuidaba en su casa. En ese pueblo había tres ladrones que mantenían a los pobladores en perenne sobresalto, pues con sus continuas fechorías perjudicaban a casi todas las gentes.

Un día Obatalá fue a casa de Orunmila por adivinación, y en el osode le salió este Ifá, y Orunmila le dijo: «Tiene que cuidar mejor sus cosas, no sea que le hagan un robo en su casa y lo perjudiquen grandemente».

A pesar de todas las precauciones que tomó Obatalá en su casa, una noche aquellos ladrones le robaron la chiva con la que alimentaba a sus tres hijos.

Enterado Obatalá del robo de la chiva, y comprendiendo que sus tres hijos habían sido privados de la leche de esa chiva, maldijo a los ladrones diciendo: «Deseo de todo corazón que uno de los ladrones pierda una pierna, que otro de ellos se quede mudo para siempre, y el tercero se quede manco, por haberme robado la chiva, privando así a mis tres hijos Talabí, Salakó y Taladdé de su alimento».

La maldición de Obatalá se materializó, sucediendo tal como lo deseaba y consideraba justo.

Y así fue como la gente de aquella tierra se libró de aquellos ladrones que perjudicaban sus intereses.

Nota: cuidado con una cosa mal hecha que perjudique a un hijo de Obatalá y él lo maldiga.

3Cuando Enin destruía todos los sembrados

Un elefante (Enin o Ayanakú) llegó a una región y con sus poderosas patas y trompa destruía todos los sembrados; pronto la escasez de alimentos reinaba en la aldea. Un día cruzó cerca de la casa de Odde y destruyó todo lo sembrado a su alrededor. Odde reunió a los pobladores de la aldea y de las zonas vecinas: «vamos a cazar al elefante para que no nos perjudique más; lleven tinas, hachas, cuchillos, desnucadores y sogas». Cuando lo tuvieron acorralado, Odde le tiró su flecha, y cuando el elefante cayó, se le echó encima y con un desnucador lo terminó de matar. Odde cogió para él solo los dos colmillos, y la sangre y las carnes las repartió entre los pobladores. Esto le sucedió a Enin por creerse más fuerte y poderoso que todos los demás. Tenga cuidado con las personas a las que ha perjudicado, y no lo siga haciendo: lo pueden matar de un fuerte golpe en la nuca.

Una vez un Enin o Ayanakú (elefante) llegó a una región, y rondando por la misma, con sus poderosas patas y trompa destruía todos los sembrados, perjudicando a sus dueños; y poco después la escasez de alimentos reinaba en la aldea.

Un día el elefante cruzó muy cerca de la casa de Odde y destruyó todo lo que él tenía sembrado en los alrededores de su casa, por lo que Odde se puso en guardia. Enin también destruyó el sembrado que quedaba más allá de la casa de Odde, y el dueño fue a buscar a este para salir a cazar al elefante.

Odde reunió a todos los pobladores de esa aldea y de las zonas vecinas, y les dijo: «Vamos a cazar al elefante para que no nos perjudique más. Ustedes lleven tinas, hachas, cuchillos, desnucadores y sogas». Cuando todo estuvo dispuesto, Odde salió comandando a aquella gente.

Cuando vieron al elefante, lo siguieron; y cuando lo tuvieron acorralado, Odde le tiró su flecha, y cuando el elefante cayó — porque le era imposible correr ni caminar —, Odde se le echó encima y con un desnucador lo terminó de matar.

Odde cogió para él solo los dos colmillos del elefante, y la sangre y las carnes del mismo las repartió entre aquellos pobladores.

Esto le sucedió a Enin por creerse más fuerte y poderoso que todos los demás.

Nota: tenga cuidado con las personas a las que usted ha perjudicado, y no lo siga haciendo más, porque lo pueden matar como a las reses: dándoles un fuerte golpe en la nuca.

Refranes · La voz de los mayores · Òwe

2 interpretaciones de refranes de este Odù, bajo candado.Cada refrán explicado: de qué camino nace y cómo se aplica.Desbloquear →
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