Odù 169 de 256 · Familia de Ika

Ika Fefe

Ika (mayor) · Iwori (menor)

También llamado Ika Wori. Aquí les nació el radar a los murciélagos: es el signo de la orientación. Habla la codorniz, el matrimonio peleando y el abikú; habla Mabinu, el Elegbara del estropajo, y el elefante blanco del secreto de Olofin. Es Ifá de suplantación: la persona puede cargar con las culpas de otros — abra bien los ojos y desconfíe. Todo lo que ha hecho con las manos lo ha desbaratado con los pies.

El rezo que abre el signo · Yoruba

Ika Wori Ika Ibori Ika Iloguifun. Maferefun Yemayá. Adifafun Orunmila. Maferefun Oshún.
SúyereEbbó yero oba ni suya lerí kutale ire suya ni ire ibera ire tbeya ire ibechiche.

Los santos que hablan aquí

Yemayá · Oshún · Orunmila · Shangó · Elegbara · Osain · Ogún · Obatalá · Olofin

Este es un Ifá de…

Lo que nació en este signo · Ìbí

Las señales del signo

El Odù le habla de…

Suerte y sombra · Iré y Osogbo

5 ires y osogbos de este Odù, bajo candado.La lectura de suerte y sombra del signo, con su detalle.Desbloquear →

Lo que el Odù aconseja

8 recomendaciones de este Odù, bajo candado.Las obras y atenciones que marca el signo.Desbloquear →

Lo que el Odù advierte

4 advertencias de este Odù, bajo candado.Los avisos de peligro que da este Ifá.Desbloquear →

Lo que se prohíbe · Eewò

4 eewó (prohibiciones) de este Odù, bajo candado.Lo que el hijo de este signo no puede comer, hacer ni usar.Desbloquear →

Ebbós · Los sacrificios que abren camino

DineroLos ebbós del Odù🔒 Babalawo
La pérdidaEbbó para la enfermedad🔒 Babalawo
DineroEl ebbó de Yuno🔒 Babalawo
Vencer enemigosEl ebbó de Ogún en la tierra Ilu Ina🔒 Babalawo
AmorEl ebbó del perrito🔒 Babalawo
Alejar la muerteEl ebbó de las alas del murciélago🔒 Babalawo
6 ebbós de este Odù, bajo candado.Cada receta completa: ingredientes, preparación y destino.Desbloquear →

Obras · Los trabajos del signo

SaludObra para un niño abikú🔒 Babalawo
EspiritualInshé Osain para el Awó de este Ifá🔒 Secreto de Awó
EspiritualEl Elegbara Mabinu🔒 Babalawo
3 obras de este Odù, bajo candado.Cada receta completa: ingredientes, preparación y destino.Desbloquear →

Patakíes · Los caminos del Odù

1El murciélago

El murciélago no tenía alas: caminaba torpemente, la gente en su trote incesante lo pisaba, y como tampoco lo consideraban, lo mataban diciendo «mira, un ratón». Cansado de tantas vejaciones fue donde Orunmila: le salió este Ifá y le mandó ebbó con un gallo, dos palomas y sábanas — que son las que ahora le sirven de alas. Después del ebbó le salieron las alas y pudo volar; creyendo resuelto todo, no volvió más a casa de Orunmila, sin darse cuenta de que solo había adquirido la virtud de volar: le faltaba la fuerza, el fundamento y la personalidad. Quedó sin dirección y sin saber distinguir una cosa de otra por no terminar la obra — por eso no sabe lo que le ponen en la boca, y lo mismo lo muerde, lo come o lo fuma.

El murciélago no tenía alas, por lo que no podía volar; caminaba torpemente, y la gente, en su trote incesante, lo pisaba; y como tampoco lo consideraban, lo mataban diciendo: «Mira, un ratón».

Un día, ya cansado de tantas vejaciones, el murciélago fue donde Orunmila por adivinación, y en el osode le salió este Ifá, donde le mandó un ebbó con un gallo, dos palomas, sábanas — que son las que ahora le sirven de alas — y demás ingredientes del ebbó. Cosa que hizo.

Después de que Orunmila le hizo el ebbó al murciélago, le salieron las alas, por lo que pudo volar; y creyendo que con eso había resuelto todos sus problemas, no volvió más a casa de Orunmila, sin darse cuenta de que solo había adquirido la virtud de poder volar, pero que le faltaba la fuerza, el fundamento y la personalidad — quedándose sin dirección y sin saber distinguir una cosa de otra, por no terminar la obra.

Por esta causa no sabe lo que le ponen en la boca, y lo mismo lo muerde, lo come o lo fuma.

Nota: por este camino, cuando se le comienzan a resolver los problemas, la persona no regresa más a casa del Awó, por lo que se queda incompleta, al igual que le sucedió al murciélago.

2La codorniz y la perra

Una perra en días de parir no tenía casa y fue donde su amiga y comadre la codorniz, que le permitió quedarse hasta parir. Parió, y la codorniz le dijo que ya podía irse; la perra pidió quedarse hasta que los perritos estuvieran más fuertes. Cuando la codorniz vio que los perritos ya comían y estaban fuertes, volvió a pedirle que se fuera — y la perra, con gran furia, la atacó y la hizo huir a la calle. La codorniz fue donde Orunmila, pero este le dijo que ya no podía hacer nada para devolverle su casa: ella había desobedecido su consejo de no admitir a nadie en su casa. Solo le haría ebbó para que muriera en la indigencia.

Había una perra que estaba en los días de parir y no tenía casa. Entonces fue a casa de la codorniz, que era su amiga y comadre, le contó la situación en que se encontraba, y le pidió que le permitiera estar en su casa hasta que ella pariera.

A los pocos días la perra parió, y la codorniz le dijo: «Ya te puedes ir, pues ya has parido». Pero la perra le contestó que le permitiera quedarse hasta que los perritos estuvieran más fuertes, y la codorniz se lo permitió. Ya al ver que los perritos comían y estaban más fuertes, le pidió de nuevo a la perra que se fuera, pues ya los perritos la podían acompañar adonde ella fuera. Pero cuál no sería su sorpresa al ver que la perra, con gran furia, la atacó, haciéndola huir para la calle.

La codorniz, al ver su situación, fue a casa de Orunmila a mirarse; pero Orunmila le dijo que ya él no podía hacer nada para que ella pudiera volver a su casa, pues ella había desobedecido sus consejos — él le había dicho que no admitiera a nadie en su casa —, pero que le iba a hacer ebbó para que muriera en la indigencia.

Nota: por este camino la persona no puede recoger a nadie en su casa, porque puede perder su posición y verse en la calle de indigente. La persona, de tanto que sabe, duerme en el suelo como la codorniz.

3Cuando Yuno se vanaglorió de su trabajo

Yuno vivía estancado con sus padres y salió a recorrer fortuna. Encontró tierras sin cultivar — «no te ocupes de esas tierras, no se le dan a nadie», le advirtió un hombre — pero fue a ver al dueño: en la puerta lo recibió Elegba y lo llevó ante Orunmila. «¿Tú solo vas a trabajar esas tierras?» — «Sí». Orunmila le dio la tierra y todo lo necesario. Trabajó sin descanso y todo prosperó — hasta que un mal tiempo arrasó con todo. Sin perder la fe volvió donde Orunmila: «así será, pero antes tienes que hacer ebbó, darle un gallo a Elegba que te permitió entrar en mi casa, y dos gallinas a Ifá». Lo hizo, y sus cosechas dieron abundancia y riqueza. Con el tiempo se volvió orgulloso y despreció a Elegba, que le dio las quejas a Shangó. Yuno corrió donde Orunmila: «tienes que atender a Elegba primero que a nadie, preguntarle qué quiere y pedirle perdón». Elegba le pidió un chivo y un saco de maíz; Yuno cumplió, sus cosechas se resolvieron, y aprendió que con aquellos que lo ayudan a uno, uno no puede vanagloriarse jamás.

En este camino había un joven que vivía con sus padres y se llamaba Yuno. Llevaba una vida estancada, contraria a sus aspiraciones, pues él quería prosperar y tener riquezas.

Un día el muchacho recogió sus ropas y salió caminando a recorrer fortuna. Llegó a un lugar del campo donde había tierras sin cultivar; Yuno comenzó a indagar de quién eran estas tierras, y en sus averiguaciones se encontró con un hombre que le dijo que no se ocupara de esas tierras, que iba a perder su dinero, ya que las mismas no se le daban a nadie.

No obstante, el muchacho fue a ver al dueño de esas tierras, el cual vivía en una casa lujosa y grande. Al tocar la puerta, quien lo recibió fue Elegba, que le contestó: «Ven, que te voy a llevar adonde el dueño» — que era Orunmila. El muchacho, cuando vio a Orunmila, le pidió que le diera las tierras baldías que él había visto, para trabajarlas. Orunmila le preguntó si él solo iba a trabajar esas tierras, y este le contestó que sí, que él solo lo haría. A lo que Orunmila le respondió: «Si es verdad lo que dices, yo te daré la tierra y todo lo necesario para que la trabajes».

En poco tiempo empezó el muchacho a trabajar sin descanso, y al cabo de algunos meses ya toda aquella tierra había cambiado: todo estaba sembrado y cada día prosperaba más. Y sin embargo, cuando menos lo esperaba, vino un mal tiempo y arrasó con todo. El muchacho, sin perder la fe y el entusiasmo, volvió adonde estaba Orunmila para informarle lo ocurrido. No había terminado, cuando Orunmila le dice: «Así será; pero antes de salir de tu casa tienes que hacer ebbó, no sin antes darle un gallo a Elegba — que fue el que te permitió entrar en mi casa — y darle dos gallinas a Ifá».

Yuno hizo el ebbó y empezó de nuevo a sembrar su tierra, la cual en poco tiempo dio abundantes cosechas, y la riqueza de Yuno empezó a aumentar.

Pasado el tiempo, Yuno empezó a sentirse orgulloso. Un día se encontró con Elegba y lo despreció; Elegba siguió caminando y se encontró con Shangó, a quien le dio las quejas por la conducta de Yuno.

Al ver esto, Yuno corrió a casa de Orunmila y le contó todo. Orunmila le dijo: «Tienes que atender a Elegba primero que a nadie, y deberás preguntarle qué quiere para que te quite ese daño que te ha hecho, y pedirle perdón por tu conducta». Así lo hizo Yuno, y Elegba le pidió un chivo y un saco de maíz.

Yuno cumplió con Elegba, y todas sus cosechas se resolvieron. Yuno aprendió que con aquellos que lo ayudan a uno, uno no puede vanagloriarse jamás.

4El mono🔒 Babalawo
5Donde Ogún quería otí🔒 Babalawo
6Cuando Oshún renunció a la codorniz🔒 Babalawo
7Cuando a la lechuza la hicieron reina🔒 Babalawo
4 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →

Refranes · La voz de los mayores · Òwe

2 interpretaciones de refranes de este Odù, bajo candado.Cada refrán explicado: de qué camino nace y cómo se aplica.Desbloquear →
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