1La jicotea y el águila
El águila luchaba por comerse a la jicotea, pero el carapacho duro resistía todos sus picotazos. Acosada, la jicotea fue donde Orunmila: para quitarse al enemigo poderoso de arriba tenía que hacer ebbó — pero no le creyó y no lo hizo. Un día el águila la invitó a una fiesta arriba en la loma: «¿cómo voy a ir, si no puedo subir?» — «yo te llevaré en mis alas». La jicotea aceptó sin darse cuenta de que el águila era su enemiga: en lo alto del vuelo, el águila cerró sus alas, y la jicotea cayó desde esa gran altura, desbaratándose contra las piedras. El águila descendió y se comió los restos de la confiada jicotea. Este Ifá se vuelve fore si se hace el ebbó indicado.
En este camino, el águila estaba luchando con la jicotea para comérsela; pero la jicotea, como tenía el carapacho duro, por mucho esfuerzo que el águila hacía picoteándola, nunca le podía hacer nada.
El águila tenía tan acosada a la jicotea, que esta fue a mirarse con Orunmila. Este le vio este Ifá y le dijo que, para que ella pudiera quitarse al enemigo poderoso de arriba, tenía que hacer ebbó; pero la jicotea no le creyó a Orunmila lo que le había dicho, y no se hizo el ebbó.
Un día la jicotea fue invitada por el águila a una fiesta que se efectuaba arriba en la loma; pero la jicotea le dijo: «¿Cómo voy a ir a la fiesta, si yo no puedo subir la loma?». Entonces el águila le dijo: «Yo te llevaré en mis alas». La jicotea aceptó, sin darse cuenta de que el águila era su enemiga; se montó sobre las alas del águila, y cuando esta se remontó en su vuelo sobre la loma, el águila cerró sus alas, cayéndose la jicotea desde esa gran altura y desbaratándose con las piedras que había abajo. Entonces el águila descendió y se comió los restos de la confiada jicotea.
Nota: este Ifá se vuelve fore si se hace el ebbó indicado.
2Cuando la maldad se le presentaba a Elegbara
Elegbara tenía su palacio al pie de las matas de laurel, y por las noches tenía miedo de dormirse: al cerrar los ojos veía todas las formas raras en que la maldad se presentaba a visitarlo, se tapaba asustado la cabeza y se levantaba a revisar puertas y ventanas. Orunmila le mandó poner en su cabecera una igba con ewe dundún, verdolaga, ewe tete, atiponlá y hojas de laurel, echarle agua del manantial, dejarla y pedir: «Ikú unlo ete» — y refrescar su casa con omiero de iwereyeye, onibara, ewe dundún, omi oyuoro y azúcar blanca.
Elegbara tenía su palacio al pie de las matas de laurel, y por las noches tenía miedo de dormirse, porque cuando cerraba sus ojos veía todas las formas raras en que la maldad se presentaba a visitarlo, y él se tapaba asustado su cabeza y se levantaba a revisar las puertas y ventanas, para ver si estaban bien cerradas o si había alguien adentro.
Y Orunmila le mandó a poner en su cabecera una igba con ewe dundún, verdolaga, ewe tete, atiponlá y hojas de laurel, y echarle agua del manantial, dejándola y pidiendo: «Ikú unlo ete»; y que refrescara su casa con omiero de ewe iwereyeye, onibara, ewe dundún, omi oyuoro e iyobo funfun (azúcar blanca).
3La gran historia de Ika Bemi
En la tierra Oluloye, la obiní Awani Loye tenía un hijo al que le asentaron Elegba, y a los 7 años se fue de su lado. Pasando mucho trabajo, ella se encontró con Obatalá y se desmayó de hambre: apareció la sombra de Egun Orugbaye, y Obatalá, con dos palomas y un gallo, la devolvió a la vida. Obatalá y Egun se dieron moforibale, llevaron al muchacho ante Orun y lo juraron: «sal a buscar a tu Elegba para consagrarlo junto contigo». Con la campanita de Obatalá al cuello y el hierro y la guataca de Egun, fue tocando por el camino y llamó a su madre: «Iyá mi kele kele iye Olorun». Ella le entregó su Elegba con la bendición — «kashegbó kashetó: todo lo que hagas en la vida te saldrá bien» —, apareció Osain, consagraron el secreto dentro de su Elegba con tres jio jio y sangre de tres ratones, y lo llevaron donde Awó Ika Bameyi para hacerle Ifá: sacó Oyekun Meyi, y en el Untefá, Ika Bemi. A los 4 días de Ifá, con Shangó, le lavaron la lerí con 7 mariwó al amanecer, y el padrino recogió esa agua, la puso al pie de Shangó, le dio un pichón de paloma y la mandó al río. Y así fue como se hizo el Untefá de Orunmila.
En la tierra Oluloye había una obiní llamada Awani Loye, que tenía un omo al que le asentaron Elegba — y este no tenía que hacer Ocha —, y a los 7 años se fue del lado de su mamá.
Estando Awani Loye pasando mucho trabajo, se encontró un día con Obatalá en el camino y empezó a cantar: «Awo Baniche yenyere Obatalá, Awani Loye Obatalá, Awani Loye». Y Obatalá le dijo: «Omoya nilegun oyanilegun omo yareo egun Awani Loye». Y Awani Loye se desmayó a causa del hambre que tenía, y se apareció la sombra de Egun Orugbaye Oku Orun Oru Baye.
Obatalá se quedó asombrado; él tenía dos palomas y un gallo, y le dio de comer, y así volvió a la vida Awo Obaniche. Obatalá le dio moforibale a Egun, y Egun le dio moforibale a Obatalá, y llevaron al muchacho adonde estaba Orun y lo juraron, diciéndole: «Sal a buscar a tu Elegba para consagrarlo junto contigo». Salió, y les dijo a Obatalá y a Egun: «Échenme la bendición», y salió para la tierra de Oluloye. Obatalá le entregó una campanita que se la puso en el cuello, y Egun le dio un pedazo de hierro y una guataca para que fuera tocando por el camino, y Egun le dijo: «Tienes que llamar a tu mamá de esta forma: Iyá mi kele kele iye Olorun».
Cuando llegó a la tierra Oluloye, la madre estaba comiendo guinea y paloma; le dio de comer de lo que ella comía, y este se puso contento y le dijo: «Vengo a buscar a mi Elegba». Ella se lo entregó y le dijo: «Mi hijo, kashegbó kashetó: todo lo que hagas en la vida te saldrá bien». En eso se apareció Osain y dijo: «Etu mayawa egun eye egun mayilona», y salió a caminar con el muchacho Ogbe Nile, y por todo el camino iba rezando: «Oshanlá egun bimori weye».
Lo llevaron delante de Obatalá y le consagraron su Elegba, y le dieron tres jio jio y sangre de tres ratones. Todo este secreto lo echaron dentro de su Elegba, y salieron cantando adonde estaba Awó Ika Bameyi para que le hiciera Ifá. Awó Ika Bameyi se quedó asombrado al ver a Obatalá, a Osain y a Egun; después de darles moforibale les preguntó: «¿Qué vienen a buscar?», y ellos le contestaron: «Wabani tefo eni Ifá tifa Orunmila eni fa adele wewe nifa yumbale».
Y Orunmila los cogió y mandó a buscar a los Babalawos, y le hicieron Ifá, y sacó Oyekun Meyi; Oni Shangó Awani Loye sentó a Osa Kuleya, y sacó Ika Bemi. Y a los 4 días de Ifá, junto con Shangó, lo sacaron por la mañana temprano y lo llevaron con 7 mariwó, y le lavaron la lerí y le cantaron: «Oniere lewa oni Ifá Olorun, onire lalawe eni Ifá Olorun».
El padrino recogió esa agua con el mariwó, la puso al pie de Shangó, le dio un pichón de paloma y lo limpió, y mandó eso para el río. Y así fue como se hizo el Untefá de Orunmila.
4La venganza de Oluo Popo🔒 Babalawo
5Cuando escaseaba el agua potable en la tierra🔒 Babalawo
6El azote matrimonial🔒 Babalawo
7La mujer que no tenía con qué entretenerse🔒 Babalawo
8Cuando Ika Bemi hizo parir a la mujer de Olofin🔒 Babalawo
9La serpiente vieja y la serpiente joven🔒 Babalawo